“Nuestros grandes sellos son la originalidad y el riesgo”

PorTCH

“Nuestros grandes sellos son la originalidad y el riesgo”

Ya está abierta la convocatoria para la X versión del Festival Internacional Santiago Off. Conversamos con Claudio Fuentes San Francisco, director de este Festival, quien nos relata cómo ha sido posible reinventarse durante este año 2020.

Comenzaron con un piloto a partir de un texto de la dramaturga Carla Zúñiga, enmarcado en el proyecto de internacionalización “Export”. A partir de esa experiencia, grabada con actrices que vivían su confinamiento en distintas partes del mundo, lograron construir una línea creativa que se adecuó al momento que se estaba viviendo. “Lo que resultó de esto es el poder entregar absoluta libertad de creación y de acción. Fue el puntapié inicial para todos los otros trabajos que tenían relación o hacían un referente para que las otras compañías volaran en la creación”.

De Santiago Off 2021, el rol que ha tenido este festival durante estos 10 años y mucho más, conversamos con este talentoso actor y gestor cultural Claudio Fuentes.

¿Cómo nace este festival?

El Festival nace el año 2012 con la idea de poder generar una plataforma alternativa a las que, ya que pusiera en valor las vanguardias escénicas, las nuevas tendencias, y sobre todo poder generar nuevas reflexiones y propuestas que modifiquen y modernicen las políticas públicas en materia cultural.

Un largo camino por recorrer. Hemos logrado avanzar, en algunas cosas, pero falta mucho por modificar, sobre todo en términos de concursabilidad o acceso.

El Festival nace desde una iniciativa de La Fulana Teatro, la compañía que yo dirijo. Y lo hace, desde esa necesidad: de poder relevar y poner en valor las nuevas propuestas artísticas y culturales.

¿Cuál es el sello de Santiago Off?

Creo que uno de los grandes sellos del festival es poder mantenerse activos y poder generar a través de la asociatividad un trabajo que pueda perdurar en el tiempo, poner en valor compañías nuevas, fomentar la internacionalización y generar una escena independiente.

Nuestros grandes sellos son la originalidad y el riesgo. No ir a la segura en la nueva programación, sino que apostar a lo nuevo.

¿Qué tipo de compañías se presentan en el Festival?

Las compañías se convocan públicamente, sin embargo, son de un universo muy diverso. Hay compañías con mucha trayectoria y que necesitan la plataforma para visibilizar propuestas con programadores extranjeros. Pero también hay compañías que están presentando por primera vez su trabajo.

Santiago Off logra cobijar compañías con mucha trayectoria, así como compañías nuevas, y cómo desde ahí, pueden generar diálogo, también asociatividades, a través de experiencias comparadas, que puedan generarse continuidades a través de esa experiencia entre lo antiguo y lo nuevo.

¿Es un espacio donde se generan redes para las y los artistas?

Sí, de todas maneras. El festival es una plataforma que permite fomentar las alianzas y las redes de trabajo. Y no solamente entre compañías, sino entre instituciones; entre comunas, países. Entonces es un encuentro participativo.

Tras estos 10 años, ¿se te viene a la mente algún momento del festival que te haya marcado?

Cada Santiago Off tiene su propio anecdotario. Y cada año van surgiendo ideas, premisas, que nos permiten crecer durante el año y que también nos permiten abordar la próxima versión del Festival.

Creo que hitos importantes que ha tenido, más que anécdotas, son hitos importantes que van cruzando el festival, cómo se van fortaleciendo durante el año. Por ejemplo, el año 2018, cuando hicimos las perspectivas de la memoria, pensando de regreso a la democracia a 30 años, de cómo el arte reflexiona en torno a esas temáticas de memoria. Sin embargo, luego el “Estallido Social”, las desapariciones forzadas de personas, la mutilación que vimos en las distintas manifestaciones. Casos emblemáticos como el de Gustavo Gatica o Campillay. El darse cuenta que esas situaciones volvieron o que hoy en día tenemos presos políticos.

El slogan de Santiago Off es «La unión hace la fuerza». ¿Nos podrías desmenuzar esa frase, y del porqué es parte de ustedes?

Desde hace dos años atrás, hablábamos de las perspectivas que tenía la memoria, y en algún minuto un periodista o crítico de arte quien escribió, cuando nosotros sacamos las “Perspectivas de la Memoria” las catalogó como algo “cliché”. Lo encontré una falta de respecto enorme, de cómo alguien puede catalogar así algo tan importante como la memoria en un país que ha sufrido tantas devastaciones en términos políticos y de memoria. Cómo el atropello y la violación de los derechos humanos se había naturalizado.

Con la revuelta de octubre y todo lo que está pasando, sentimos que nos habíamos adelantado a ese tipo de procesos. Desde hace dos años que veníamos generando cabildos abiertos sobre temas culturales. En ese sentido, creo que Santiago Off ha ido muy de la mano de estas organizaciones de la sociedad civil que terminaron sobre la mesa el 18 de octubre y que están generando los grandes cambios.

Cada año Santiago Off propone un espacio de encuentro que permita visualizarnos a futuro, no solamente como individuos, sino que en la relación de arte y sociedad. Por eso, es que la “unión hace la fuerza”.

En terreno, escuchando a las personas in situ y no tras un escritorio ¿sienten que se adelantaron a un hecho social del que las autoridades hicieron oídos sordos?

De hecho, era una necesidad generacional. Cuando comenzamos esto, a los 28, 29 años, había una necesidad de salir de estos lugares ya establecidos, también marcar instancias diversificadoras. Siento que hoy en día, a nivel global, hay una crisis importante y una caída inminente de los sistemas totalitarios.

Creo que finalmente nuestras generaciones fueron las que marcaron esa diferencia o hicieron notar que esos eran lugares comunes de tener un rol más activo como ciudadanas y ciudadanos. Eso llevó a que la necesidad individual radicara en una realidad colectiva. Y es eso lo que se ve reflejado socialmente, donde no existe un liderazgo que pudiéramos identificar, o atribuirlo a un partido político. Hay visiones individuales, el inicio de los grandes cambios.

Con todo lo que ha ocurrido entre finales del 2019 y este 2020: estallido social, pandemia, plebiscito… ¿Qué ha pasado con el mundo artístico? ¿de qué manera han podido sobrevivir?

Hemos hecho varias cosas. Nosotros tenemos como doble militancia; por una parte, somos artistas, por otra, somos gestores.

Entonces cuando vino la pandemia, con proyectos diseñados con anterioridad donde sí había estallido, tuvimos que modificar todos los proyectos; asumiendo bajas de presupuestos, cambiando ítem, sobre todo poder generar empleabilidad para nuestros colegas y para los artistas que iban a componer Santiago Off como el proyecto de internacionalización que teníamos, que venía con bastante fuerza este año, y que tuvimos que pasar todo a plataforma digital. Pero de eso, aparecieron importantes trabajos creativos. Siento que aportamos a que distintas compañías pusieran el foco en no sólo entregarnos una obra que estaba pregrabada y que nosotros íbamos a reproducir por nuestros canales, sino que fomentamos la creación de las distintas compañías que formarían parte del Santiago Off para que hicieran material inédito que tuviera relación con las distintas comunas que íbamos a llegar: Copiapó, Granero, Independencia, etc.

Logramos, hacer que la creación tuviera un punto protagónico. Que fuera la creación por sobre la producción o la mera transmisión de una obra que estuviera pregrabada anteriormente. El fomento a la creación. Siento que la fundación asumió un rol que debió haber tomado el Estado, quien debió haber entregado líneas solidarias de ayuda sin concursabilidad. Creo que ahí hay un gran tema. El Estado desapareció absolutamente.

¿En cuanto al desarrollo artístico?

Artísticamente, lo que hicimos con La Fulana fue generar una idea. Pensamos en ¿Qué nos interesa crear? Al principio de la pandemia, había un montón de teorías de conspiración, reflexiones, etc.

Dentro del ciclo Export, hicimos un piloto, que luego nos ayudó muchísimo a enfrentar la red de extensión y el proyecto de internacionalización que fue trabajar, bajo una dramaturgia, que fuera especialmente diseñada bajo un concepto. Hablamos con Carla Zúñiga y le dije que podría escribir acerca de las teorías de las conspiraciones, no más de dos páginas. Entonces Carla hizo una pieza donde los animales están revelándose contra la humanidad, “Venganza Animal”. Tomamos ese texto, lo entregamos a Marcela Riquelme, una actriz que estaba pasando su confinamiento en África y le dimos un rol.

El rol de la hija lo tomó Cassandra Day en Chile. Finalmente juntamos todo como un engranaje y apareció esta pieza. Con Humano Creativo, quien fue quien editó este documento. Lo que resultó de esto es el entregar absoluta libertad de creación y de acción. Fue el puntapié inicial para todos los otros trabajos que tenían relación o hacían un referente para que las otras compañías volaran en la creación.

Y el proyecto Export que estamos trabajando con Pro Chile, consiste en distintas cápsulas de artistas ligadas al desarrollo escénico. Ahora vamos a lanzar una de directores y directoras de artes escénicas. Es un proyecto muy bonito, traducido al inglés que se está trabajando para Inglaterra, Portugal y Latinoamérica.

¿Cómo se viene Santiago off 2021?

Se viene mixto, con una programación presencial y con transmisión de obras vía streaming. También poniendo en valor las creaciones que se han hecho en tiempos de pandemia donde hay muchas compañías que investigaron en ese lenguaje y que generaron experimentación tanto escénica como dramatúrgica muy importante.

Para el 2021 estamos pensando en fusionar tanto la presencialidad como con las creaciones digitales que se hicieron este año. No podemos estar ajenos a este nuevo lenguaje, que no se si vino para quedarse pero son instrumentos que hoy están y que tenemos que saber dialogar entre ellos a través de la mixtura. Lo presencial no lo cambio por nada del mundo. El encuentro entre los públicos; el arte, la ciudadanía, el arte y la mística son esenciales para poder transmitir. Mi formación de actor me lleva a que el espacio teatral es impagable. Pero hoy en día como institución tenemos que asegurar que la programación internacional tenga cabida en plataformas digitales.

Se vienen reposiciones, obras que han sido parte del Santiago Off durante estos 10 años. Obras que se presentan por primera vez en nuestro festival, obras en formatos digitales, transmisión de bandas vía streaming, entre otros. Es un calendario bien interesante, que además contempla actividades de formación y actividades de encuentro de programación, para seguir generando redes y vínculos, que es lo que más nos interesa como organización.

P.R.R.

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