“La obra es un aporte porque no solamente habla del tema sino de una manera diferente”

PorTCH

“La obra es un aporte porque no solamente habla del tema sino de una manera diferente”

Heidrum Breirer, directora de “Demasiado corta las piernas” relata más en profundidad la trama que se desarrolla en la obra.

En medio del destape de crímenes que salen a la luz, como la doble vida de sacerdote Renato Poblete, “Demasiado corta las piernas” relata la vida de una niña-mujer que deambula entre la crueldad y el amor, el cariño a los padres y la reciprocidad.

La obra cuenta en su elenco con Néstor Cantillana, Macarena Teke, Álvaro Espinoza y Gonzalo Muñoz, quienes se rencuentran bajo la dirección de Heidrum Breirer; ganadora de un Altazor por mejor dirección en 2009, actriz y directora rumano-alemana radicada en Chile hace 20 años.

¿Qué significa como actriz y directora este regreso al Teatro Camilo Henríquez?

Esta sería la tercera vez en el Teatro Camilo Henríquez. La primera vez estuve con el monólogo “GAZ” el 2017 bajo la dirección de Guillermo Ugalde y la dramaturgia del Belga Tom Lanoye. Eso ya fue una muy buena experiencia en la sala, junto a todo el equipo de Paulina Urrutia, y luego en marzo de 2018 re estrenamos “Delirio” que estábamos casi con este mismo elenco.

Ahora con “Demasiado corta las piernas” volviendo al Teatro Camilo Henríquez es un honor para el grupo.

¿Has visto un cambio en la línea editorial del Teatro?

Sí, hay un cambio desde que está Paulina Urrutia, depende del gusto de quien esté las obras escogidas. Ella está abierta a recibir distintos tipos de obras, teatro contemporáneo, temas y contenidos. Permite ese espacio.

A los públicos que verán la obra por primera vez ¿Qué les dirías?

El tema es lamentablemente contingente en Chile y en todas partes del mundo, el abuso sexual de un padre a su hija y no solo eso, sino también el abuso de poder. No es una obra donde se apunta con el dedo al victimario, donde esté claro el rol víctima- victimario. Esta es una presentación de la obra donde se funde todo eso. Como la hija no ha conocido otra relación amorosa como de pareja que no haya sido con su padre, para ella es su padre su hombre su todo. 

Es recurrente pensar de quien escribe sobre abuso, que ha conocido alguna experiencia cercana. ¿Es posible sin haber pasado por ello?

Uno siempre piensa que cuando alguien habla de un tema así tiene la necesidad de haber pasado por una experiencia similar, pero en este caso no. Mucha gente le ha preguntado a Katja Brunner ya la obra tuvo muchos premios hace años atrás. A ella le interesó el tema, investigó y escribió esta obra. Yo siento que al leer la obra se nota que no está escrita desde la perspectiva de alguien que necesita contar y deshacerse de algo, sino más bien está muy bien construida.

¿Qué te pareció el desarrollo de la relación padre-hija?

Es bien compleja la relación que nos presenta esta dramaturga joven que escribió ya hace unos años atrás cuando tenía solo 18 años. Es muy inteligente como nos presenta esta trama. Es una escritura post dramática, donde hay voces, por tanto, como directora o elenco puedes escoger con cuántos actores se hace la obra; solo hombres, mujeres con 5 o 10 personas, así como también uno reparte el texto.

¿Cómo llega a ti este texto?

Hice una lectura dramatizada el 2015 en un encuentro europeo que se llama “Edec” que se hizo en el Centro Cultural Gam y ahí la hice con 5 actores, 3 mujeres y dos hombres. Estaba Pablo Schwarz, Gonzalo Muñoz, Macarena Teke, Teresita Iacobelli y Carla Casali. Habían pasado casi 3 años y el año pasado la hicimos. A Néstor siempre le gustó la obra, ni Pablo ni Carla podían estar, Teresita tampoco podía. Incluso la íbamos a hacer con 5, dos mujeres y 3 hombres. Ahí decidimos luego de haber leído y estudiado los actores durante un mes que no era necesario sumar un quinto, otra persona.

¿Te acomoda la forma en que se presenta el texto?

A mi me encanta trabajar así, me parece más libre, me da la posibilidad crear y dar más “vértigo”. Si hiciéramos toda la obra, podría durar yo creo unas tres horas.

Como se ve en el texto, aquí hay guiones, pero no te dice “quienes” hablan. Hay escenas varias que se llaman “justificación” que en el fondo son monólogos de la niña donde ella habla de la relación con su padre. Esos textos los hacen los cuatro actores, no es Macarena quien hace esas escenas por ser mujer. Lo cuentan todos, es casi como si fuera una terapia, como esas “constelaciones” que se hacen ahora, cuando hacen actuar como otro a los participantes.

Cada escena tiene un título, aquí por ejemplo hay una que se llama “Nacimiento” donde cuenta la vida desde el nacimiento de la niña que son momentos significantes y de cómo comenzó todo este ciclo de abuso. De cómo visita al médico cada cierto tiempo porque le dan infecciones urinarias. De la escena cuando la madre se da cuenta por primera vez, donde la niña era pequeña y cómo la mamá trata con eso, que decide no verlo. De cómo la madre transforma a la hija como una especie de rival, la ve como una competencia con celos. Luego la muerte del padre.

En los últimos meses se han destapado casos de abuso en distintas instituciones. ¿Qué nos falta como sociedad?

Creo que sí, y de diferentes maneras. En ese sentido la obra es un aporte porque no solamente habla del tema sino de una manera diferente, que puede ser difícil de digerir para el público porque no es tan fácil para ellos decir “tú eres el victimario y ella es la víctima”, sino que es una obra construida de una manera inteligente. Al final se entiende que la niña fue una víctima a pesar de que ella no se pone en esa situación, pero al público le queda claro. Es una niña inocente que fue abusada desde el primer momento por su padre y que la madre que lo vio y sabía pero no la protegió.

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