Crítica al Jardín de Rosas Sangriento

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Crítica al Jardín de Rosas Sangriento

La anhelada venganza, por Javier Salamanca.

Desapareció la vieja asesina, luego de largarse a la calle en un arrebato senil y necio, cruzando la ciudad, atracó en el río. Cercano al patio de un asilo de ancianos. La fauna octogenaria observada, recibe a la viuda del ex dictador en un jardín lleno de recuerdos románticos, de reflexiones existencialmente melancólicas, donde los personajes están ubicados en la urgencia del tiempo que se acaba, en el conflicto de hacer resistir sus cuerpos que tiemblan con terquedad.

En la escena los viejos pendulan enérgicamente, dan movimiento a un cuadro fértil y perturbador. La relación entre las formas de representación estilizadas, con la decadencia de los cuerpos y la congoja del tiempo que arrolla sus vidas, hace percibir en toda la obra una estética que desfigura minuciosamente la naturaleza de las cosas. Que utiliza la ficción como un fundamento narrativo para expresar puntos de vista que interpelan al espectador en sus propios juicios estéticos y morales. Temas como la justicia, la sexualidad, el amor, la felicidad, las enfermedades, la muerte y la venganza son arrojados con furor literario al espectador. Como si fuese una especie de grotesco brechtiano, el argumento aparece construido sobre una didáctica de situaciones que presagia al espectador lo que vendrá, y a su vez sorprende constantemente con elementos escénicos y narrativos que llevan al género hasta las últimas consecuencias.

Los efectos de sentido que crea la obra, expresan voces que en la regularidad se hallan dispersas en la superficie, pero que en lo profundo comparten una raíz cultural e histórica determinante en los países latinoamericanos. De esta forma, su enunciación apela más a un campo de sentido que al juicio de un evento histórico. Activa con memoria e imaginación el espacio interpersonal del teatro, lo establece como un sitio emotivo, donde la circulación de las significaciones se sostiene en constante metáfora con este país.

El trabajo de La Niña Horrible muestra rigurosidad desde varios aspectos, el tratamiento armónico de la imagen, la exacerbación de los cuerpos maquillados, el empleo dramático de la acción, del ritmo y el tiempo. Todo eso retiene al espectador en una fábula espesa, que da cuenta de la solidez y sincronía escénica de la dramaturga Carla Zúñiga y el director Javier Casanga, cuyo desarrollo teatral ha ido en crecimiento, pudiéndose ver en este reestreno de En el jardín de rosas: sangriento vía crucis del fin de los tiempos.

Elenco: Grace Maroevic, Coca Miranda, Maritza Farías, Carla Gaete, Matías Infante, Juan Pablo Fuentes, Felipe Zepeda, Sebastián Ibacache Montt, David Gaete, Vicente Cabrera, Claudia Vargas e Italo Spotorno,

Dramaturgia Carla Zuñiga

Dirección Javier Casanga

Producción: Daniel Alarcón y Bárbara Donoso

Diseño Escenográfico: Sebastián Escalona

Diseño Grafico: Pablo de la Fuente

Diseño Vestuario: Elizabeth Pérez

Diseño de Iluminación: José Carrera

Música y arreglos: Alejandro Miranda

Coordenadas

Teatro Camilo Henríquez / Amunátegui 31

Temporada 6 al 29 de mayo (excepto viernes 20 de mayo)

Viernes y Sábado 20:30 hrs, domingo 19:30 hrs

$5.500 entrada general,  $3.500 estudiantes, menores de 26 años y 3era edad

Reservas: 02 26 71 60 32

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