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«Nos gusta inventar cosas nuevas, mezclar ideas y ver qué sale de eso”

Daniela Castillo Toro, es actriz egresada de la Universidad de Chile. Durante su trayectoria, se ha desempeñado como directora, investigadora, actriz y docente universitaria.

Actualmente directora del colectivo Grupo 11, presentaba durante esta temporada 2020 la obra “Humane” en nuestro Teatro Camilo Henríquez, montaje que quedó reprogramado para cuando podamos abrir nuestras puertas nuevamente.

Esperando el estreno de la película “Matar a Pinochet” dirigida por Ignacio Sabattini en la que participa y con varios proyectos futuros en carpeta, entre los que se encuentran viajar a estudiar a la ciudad de Berlín y la construcción de la dramaturgia para una nueva obra, Daniela nos cuenta sobre el desarrollo de su carrera en las artes escénicas.

¿Cuál es el momento clave en tu vida que te hace decidir seguir el camino de las artes?

Mi familia siempre fue muy asidua a ir al teatro o a conciertos y orquestas. Así desde niña siempre fui a muchas obras, yo creo que eso me vinculó de una manera familiar al teatro. Por otro lado, todas las navidades hacíamos show familiares donde actuábamos, cantábamos, bailábamos y nos disfrazábamos. Un momento preciso fue en tercero medio en el colegio, yo no sabía qué estudiaría, sólo sabía que era del área humanista, y mi mejor amiga me dijo “deberías estudiar teatro, es obvio” y fue tan evidente que todo encajó en mí y lo decidí inmediatamente.

Dentro de tu trayectoria como actriz, ¿Qué montaje ha marcado tu carrera?

Hay una obra muy importante, Comida Alemana, del director Cristián Plana y dramaturgia de Thomas Bernhard. Esa obra fue mi primer montaje profesional una vez egresada, tenía 21 años y fue una invitación increíble. Me encantaba, me abrió mucho la cabeza y fue un trabajo muy interesante y desafiante, actuábamos y cantábamos ópera en alemán en un espacio pequeño durante 50 minutos continuos. La puesta en escena era de una elegancia y horror sobrecogedora. Además que el equipo era increíble, mucho compañerismo y alegrías; y tuvimos la suerte de viajar mucho fuera de Chile. Todo eso hizo de Comida Alemana una obra que sin duda me marcó profundamente.

Otro trabajo muy potente fue el realizado bajo la dirección de la actriz chilena Millaray Lobos y el francés Christophe Gregoire entre los años 2014 y 2015, en Chile y Francia. Una residencia artística entre chilenos y franceses que levantaba el concepto de “encuentro” para la creación. Ese laboratorio-residencia, caló muy profundo en mí, me cambió. Después de eso empecé a dirigir y a entender ciertas libertades y sensibilidades del escenario, del teatro y de la creación.

Por otro lado, el mundo del cine también me ha marcado mucho en mi carrera como actriz. Hay cosas que he entendido en ese lenguaje que quizá en teatro a veces se trastocan, como detalles del diálogo mismo, que es algo que el cine no perdona; o estás dialogando con el otre o no estás, o eres verdadero o es evidente que mientes, en este último punto pienso que el teatro perdona un poco más.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la dirección?

Me ha gustado mucho la dirección, me ha enamorado un poco. Pero sin duda lo que más me gusta de ello, es el trabajo con mi equipo Grupo 11 (aunque estamos en búsqueda de un nuevo nombre), que lo compone Paulina Giglio, Gabriel Cañas y Jacinta Langlois. La dinámica de creación que se genera ahí es muy rica, hay mucha libertad de creación, mucho trabajo conjunto, mucha apertura a probar las ideas que vengan, es bastante intuitivo, y nos arrojamos bien en eso. Ya nos conocemos mucho, somos todes compañeros de curso de la U de Chile, y eso nos hace familia y a la vez, críticos y estrictos compañeres de teatro.

¿Qué es lo que más te gusta del trabajo en las artes escénicas desde esta mirada?

Nos gusta mucho pasarlo bien, y cuando creamos somos muy felices, los ensayos son muy placenteros y nos escuchamos mucho, cómodo y libre, pero a la vez crítico; también destruimos nuestras propias ideas y buscamos lugares incómodos y difíciles que en confianza es muy entretenido explorar.

Y lo que más me gusta del trabajo escénico desde la dirección, y es algo que sucede con el equipo que trabajo, es que nos gusta inventar cosas nuevas, nuevas para nosotres, mezclar ideas y ver qué sale de eso; que los límites se desdibujen y seamos libres en la creación y que nos pongamos en problemas. Eso me gusta mucho de la dirección, que en verdad puedes inventar lo que quieras y cómo quieras.

¿En qué momento te integras a la compañía Colectivo Grupo 11?

Desde sus inicios, esto fue el año 2013, con la obra Cuerpo Negro, escrita y dirigida por Crsitobal Pizarro, también compañero de curso de la Universidad. Ahí quedó armado ese grupo, y cuando hicimos Youtube: una historia de la humanidad, el 2015, decidimos tomar ese nombre para postular a Fondart y tener más currículum, esas cosas que pasan en Chile con unos fondos que incentivan la competencia. Ahora estamos en proceso de búsqueda de un nuevo nombre, esperamos encontrar uno que nos guste.

¿Cuál es la mirada que quieren dar con sus montajes?

Creo que hemos descubierto con el tiempo que nuestro motor es bastante antropológico, es decir, nos gusta mucho hacer reflexiones en torno al comportamiento del ser humane, y su comportamiento en sociedad. Somos una especie bastante rara; todo el mundo de las emociones, las decisiones y las contradicciones, nos sugieren material interesante para crear y nos inspiran. Entonces en general lo que ha resultado de nuestros montajes, que por cierto son solo dos (Youtube y Humane), es generar reflexión y cierta distancia para observarnos en el escenario, observar y presentar a unos tipos de humanes y sus esencias.

Buscamos que las y los espectadores se identifiquen y a la vez reflexionen sobre sí mismos. Es bastante existencialista y a la vez absurdo. También otro eje esencial es el trabajo con la historia y las líneas de tiempo, el futuro, el pasado, y la libertad de creación que eso otorga. Por otro lado, el humor siempre está ahí y también la sensibilidad, al menos yo no lo concibo de otra forma.

Este año presentaríamos en nuestro teatro «Humane». ¿Qué los motiva a esta creación? ¿Cómo presentarías esta obra al público?

Esta obra nace como una especie de secuela de la primera obra Youtube: una historia de la humanidad, obra que habitaba un futuro muy lejano, y surge por querer hacer el ejercicio inverso, ir al pasado de la humanidad. Huamane es una creación en torno a los inicios de nuestra humanidad, y nuestros antepasados. Nos motivó mucho investigar, inventar y luego presentar este pasado remoto graficado en tres cavernícolas, haciendo el ejercicio imposible de recrearlos y de recrear la vida que habitaban. La obra es un ejercicio reflexivo sobre nosotres mismes y nuestro pasado y evolución, presentando al lenguaje como lo que nos trajo hasta el presente, sin enjuiciarlo como positivo ni negativo; eso se lo dejamos a les espectadores.

¿Cómo has podido desarrollar tu trabajo en tiempos de pandemia?

Ha sido interesante. Por el área de la actuación con mis compañeres del colectivo, al principio de la pandemia decidimos lanzarnos al “teatro online”, que en ese momento estaba en una palestra bastante crítica, para probar que podría salir. Así, inventamos la comedia online Los Fakes, bajo la dramaturgia de Los Contadores, y fue muy entretenido y refrescante actuar, aunque fuese en un formato muy distinto y raro, ensayar nos hizo felices y también los resultados, y también nos dio pega y eso fue buenísimo. Ahora estamos preparando Los Fakes, la película, nuevamente bajo la dramaturgia de Los Contadores. Y me han salido algunos trabajos correspondientes a la actuación y dirección, ha sido entretenido explorar otros formatos.

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Lo más próximo es una temporada online de Los Fakes, la película, con Paulina Gilgio, Jacinta Langlois, Gabriel Cañas y una nueva invitada Carla Casali, y bajo la dramaturgia de Los Contadores Auditores, donde además, estaremos en alianza con Teatro del Puente transmitiendo desde su canal de youtube, eso es el 26 y 27 de septiembre. Y ya a más largo plazo, me voy a vivir a Berlín con mi familia, allá pensamos estudiar algo, yo quizá dirección o actuación, estoy evaluándolo, y seguir trabajando con amigues chilenos que están allá, no quiero dejar de trabajar en el teatro o el cine.

Pronto se estrenará una película en la que tuve la alegría de actuar, se llama Matar a Pinochet, dirigida por Ignacio Sabattini y espero le vaya muy bien.

Y con la compañía tenemos una idea de obra nueva y yo me estoy encaminando para construir la dramaturgia, han aparecido materiales y me motiva mucho y al grupo también, se trata de la vida extraterrestre. Esperamos poder desarrollar este proyecto a través de residencias aquí y allá en Berlín, y que la distancia no nos separe. Tenemos la intención y las ganas.

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“El teatro siempre está en el cuerpo, tanto de quien lo hace como de quien lo percibe”

Jenny Pino Madariaga es directora de la obra “Inusual” que se presentaba durante este semestre en nuestro teatro y que será reprogramada para la cartelera 2021.

Actriz de la Universidad de Chile, académica, investigadora y teatrista nacional, Jenny actualmente encabeza “Soporte Corporal Compañía”, colectivo de teatro físico cuyo eje principal de desarrollo artístico es hacer del cuerpo interprete y canal de expresión, presentación, interpretación, representación y comunicación escénica.

Tras dos años de investigación para su montaje “Al Cubo, transgresiones al propósito humano” (2017) surge la idea de “emprender una investigación de práctica escénica que releve y exponga condiciones o situaciones de salud invisibles al cotidiano, a la normalidad”. De ahí nace “Inusual”, una propuesta interdisciplinar en torno al mundo Asperger (TEA), donde la experiencia vivencial de Jenny ha sido parte fundamental en el desarrollo de este montaje “se volvió un motor para la investigación mi hijo Gaspar, que actualmente tiene 11 años y es Asperger”.

Estudiaste teatro en la Universidad de Chile, ¿Qué momento durante tu carrera crees que define el camino en las artes que sigues hoy en día?

Ingresé el año 1996 a la Carrera de Teatro de la U. de Chile y venía desde Valparaíso con una carrera encima, ya era profesora de Ed. Física. Me integré a una generación de teatristas muy talentosa e inquieta, que tuvo la suerte de tener profesores relevantes como Fernando González, Rodrigo Pérez, Paulina García, Marco Espinoza, Andrés Céspedes, Andrés del Bosque por nombrar algun@s y el gran Andrés Pérez Araya quien fue nuestro profesor en cuarto año y dirigió mi Montaje de Egreso “La Orestiada”. Fue justamente este último, Andrés Pérez Araya uno de los principales referentes en cuanto a lo metodológico para conducir el trabajo de creación colectiva utilizado con Soporte Corporal Compañía. A lo anterior se suma la curiosidad creativa permanente en mi quehacer: el cuerpo. Esto último me llevó, luego de mi egreso a una especialización certificada en la escuela de Danza de la U. de Chile con la maestra Nancy Sotomayor en Teoría de Movimiento de Laban, lo que sin duda es el pilar fundamental del trabajo de práctica escénica (investigación y creación) que he conducido hasta la fecha. Posteriormente se han ido sumando otros estudios y perfeccionamientos como la Técnica Pilates, los Fundamentos Bartenieff y un Magister en Ciencias de la Actividad Física.

¿Qué tan importante es la investigación para un impacto a largo plazo en el desarrollo de las artes?

Creo que hoy por hoy se torna fundamental, genera reflexión crítica, tensiones, encuentros, desencuentros, conexiones y problematizaciones respecto de la práctica escénica. Establece un archivo sobre la indagación sostenida posible de transferir a otr@s fuera del espacio presente donde normalmente se desarrollan las creaciones. Esto último es prioritario, desde nuestra perspectiva, para sostener de algún modo lo efímero de nuestro que hacer, dándonos la posibilidad de reconocer un recorrido, de observar el camino emprendido, acertado o no, para abordar los temas que se desean exponer y comunicar en nuestro caso desde y con el cuerpo como soporte. Nos es fácil, requiere tener una disponibilidad frente al estudio e incluye una decisión más allá de la ejecución práctica, seguir permanentemente en formación entendiendo la práctica escénica como la unión reflexiva necesaria entre investigación y creación artística.

Durante este segundo semestre estrenaba la obra «Inusual» en nuestro Teatro, ¿por qué escogen el tema del Asperger para montar la obra?

Porque decidimos como compañía luego de montar “Al cubo…” el año 2017, proceso que nos llevó 2 años y que nos reveló grandes tensiones respecto de la habitabilidad de nuestros cuerpos hoy, emprender una investigación de práctica escénica que releve y exponga condiciones o situaciones de salud invisibles al cotidiano, a la normalidad. En este enfoque se volvió un motor para la investigación mi hijo Gaspar, que actualmente tiene 11 años y es Asperger.

Así, a mediados del 2018 nace “Inusual”, una secuela que desarrolla y expone habitabilidades corporales en condiciones o situaciones de salud invisibles. Desarrollando como primer proyecto “Inusual…Mundo autista” creación escénica en torno a lo invisible, profundizando en la condición autista, específicamente el grupo denominado Asperger. Este primer proyecto se planificó en dos etapas, terminando la primera de ellas el año 2019 con una creación en Pequeño Formato que debía seguir su desarrollo y densificación para concluir este año 2020. Luego, el año 2021 seguiría la investigación con el segundo proyecto de práctica escénica: “Inusual…en casa”, el que plantea como objetivo visibilizar temas de salud mental.

¿Para qué tipo de público va dirigida?

Así como la mayoría de nuestros trabajos está dirigida a todo tipo de público desde los 8 a los 80 años. “Inusual…mundo autista”, es un recorrido escénico sensorial que intenta que el o la espectador(a) vivencie o experimente corporalmente dimensiones del mundo autista. Por tanto, está especialmente dirigida a los y las neorotípic@s o dicho de otro modo, al normal de la población, abriendo canales sensoriales para empatizar con este universo, vivenciando corporalmente aspectos de esta condición que de otro modo es imposible comprender.

¿Qué nos puedes contar de «Didáctica del M2»?

Es una metodología para la creación basada en una investigación aplicada que he venido desarrollado en Chile desde el año 2014 hasta la fecha, tanto en el ámbito de la docencia como en investigación y creación. Inscrita en el derecho de autor el año 2016 se ha presentado internacionalmente para discusión disciplinar tanto en Chile como en el extranjero, destacando al respecto las exposiciones realizadas en los últimos dos Congresos Mundiales de Teatro (Colombia 2016 y Rusia 2018).

¿Cómo surge?

La Didáctica del M2 (DM2) se estructura a partir de la exploración de la figura del actor/ actriz y como éste(a) trabaja con su propio cuerpo en tanto instrumento de expresión y comunicación; el espacio escénico; la habitabilidad y el M2. Originada en el Departamento de Teatro de la Universidad de Chile como propuesta de solución frente a la problemática del espacio para la realización normal de clases en el área formativa corporal de actores y actrices, implicó una adaptación metodológica que transformó el problema del espacio en una enorme oportunidad creativa, especialmente para quienes la experimentan, proponiendo un camino metodológico que induce al o la intérprete a experienciar el trabajo de creación escénica desde la innegable relación con su cuerpo en espacios de restricción. Así como, a repensar los lugares donde se desarrollan las clases y las dinámicas propias de los procesos de formación, en tanto el cuerpo del actor/actriz es, al mismo tiempo, un instrumento observado como observante. Diversificando así las lecturas de los(as) intérpretes y la reelaboración expresiva que este(a) hace de la realidad y su habitabilidad.

Con un enfoque reconstruccionista y pragmático, la aplicación de la Didáctica del M2 propicia, en quien aprende “soluciones”, respuestas creativas no miméticas que revelan relieves individuales en el marco de una restricción espacial.

¿Cuál es su objetivo?

Su objetivo principal es producir la exploración y creación con y desde el M2 de cada persona, adoptándole como figura geométrica, dispositivo y soporte creativo – discursivo. Consiste en un espacio personal diagramado para plasmar lenguajes, resaltando sus relieves, validando la autonomía de su expresión, así como el signo en el que se transforma el cuerpo enmarcado.

Al observar y trasladar hoy el comportamiento del cuerpo humano a un espacio mínimo de expresión y comunicación, se resignifica la relación con el cuerpo como primer territorio habitado, promoviendo la autoría corporal consciente, expuesta como un dispositivo escénico. Escenarios individuales personalizados, relacionados entre sí por un problema que los impacta y del cual, como colectivo se toma la decisión de hacerse cargo.

Los fundamentos teóricos con los que se estructura la Didáctica del M2 se sustentan en los conceptos de diversos autores ligados al campo tanto del arte como de la filosofía. Destacando como referentes transferidos: R. Laban, C. Stanislavsky, W. Benjamin, R. Griffero, D. Le Breton y M. Auge entre otr@s.

Como docente, ¿Qué mirada ves en las generaciones actuales, que puedan ser un aporte para las artes escénicas?

Creo que es difícil ser joven hoy, demasiados estímulos, problemas con la perseverancia y mucha frustración. No obstante a ello las generaciones actuales, sin duda, son un aporte para las artes escénicas, lo han sido siempre. Específicamente me parecen relevantes hoy sus inquietudes feministas, ecológicas y sistémicas, ese estar tensando aquello que se asume como “normal” me parece muy provocador.

La Compañía Soporte Corporal, tiene su trabajo descentralizado en Santiago, Valparaíso y Punta Arenas. ¿Cuál dirías es el plus que les da versus a las compañías que solo se concentran en la capital?

Creo que tiene beneficios, pero también muchas dificultades, es una gran apuesta de trabajo. Conectar no solo a artistas profesionales en el quehacer disciplinar del oficio teatral sino también sus territorios es nuestro gran desafío, en el cual, por la precarización de recursos en nuestra área y país, la autogestión se hace fundamental.

Para las personas no entendidas en el tema, ¿Cómo se trabaja la expresión del cuerpo como arte en el escenario? ¿existe alguna diferencia con el teatro que se monta habitualmente?

Desde mi perspectiva el teatro siempre está en el cuerpo, tanto de quien lo hace como de quien lo percibe. No obstante, Soporte Corporal Compañía hace el ejercicio consciente de sentar las bases de su creación escénica en el cuerpo como instrumento específico de comunicación, donde el gesto, el o los segmento(s) del cuerpo en acción, sus relieves particulares, su biografía, su temperatura, su respiración, sus emociones, su esfuerzo físico expuesto son la dramaturgia que teje el discurso a comunicar. No existe un texto previo sino ideas, texturas, colores, problemas, inquietudes, habitabilidades corporales, decisiones abordados primero por el cuerpo, luego por la teorización de aquello, amalgamando miradas en un universo físico que las sostiene. Hoy existe una gran diversidad de tendencias escénicas de montaje, investigación, creación y discursos. En particular Soporte corporal compañía utiliza como herramientas de construcción corporal: los Esfuerzos de Laban, los Fundamentos Bartenieff y la Didáctica del M2.

No podemos dejar fuera la contingencia. ¿Cómo has logrado desarrollar tu trabajo? ¿has tenido que reinventarte? ¿cómo?

Por supuesto, reinventarse ha sido un desafío para nosotr@s, e imagino que para tod@s. Seguir trabajando ha sido una meta pues las condiciones son evidentemente muy difíciles. Entendiendo que trabajar en artes escénicas, aunque sea a distancia, también se ha transformado en nuestro escape, en nuestra terapia.

Intentamos ser coherentes y estar situad@s, para ello decidimos ocupar esta contingencia, este contexto tan difícil a nuestro favor y resolvimos enrocar los montajes que comprenden la “Secuela Inusual”. Vale decir, respetamos los hallazgos de un año de investigación con el universo autista y decidimos dejar esta creación escénica en espera, terminar y cerrar este proceso cuando sea posible la presencialidad, ya que ésta es decisiva para comunicar escénicamente los resultados de nuestra indagación. Y comenzamos a desarrollar por plataforma zoom el que inicialmente era el segundo proyecto, conduciendo el rastreo, el estudio, el entrenamiento, la teorización, los discursos corporales y todos los materiales de construcción a la práctica escénica mediada “Inusual…en casa” poniendo en tensión nuestra propia experiencia corporal en pandemia y los innegables problemas de salud mental que conlleva, la mayoría invisibles aún.

El proyecto “Inusual…en casa” tiene la particularidad que ha sido creado en tiempo presente, resaltando la experiencia situada en contexto de pandemia, en tele-ensayos on line, por ende, y para no dejar de estar con el foco en la importancia de la presencia, se ha pensado en un formato mixto de exposición y comunicación, el que puede ser comunicado íntegramente por vía remota, como también en nuestra tan anhelada presencialidad.