Monthly Archive junio 2020

PorTCH

“Las Artes Escénicas son un eslabón entre nuestros contextos sociales y el futuro, que nos permite reflexionar y criticar, a través de la representación”

Nicolás Venegas Retamales, creador emergente nacional, presentará durante el tercer trimestre de este año en nuestro teatro, el montaje «El Estado Natural de las Cosas».

A sus 32 años, Nicolás ya cuenta con una larga trayectoria. Actor, Licenciado en Dirección de Arte en la Universidad Mayor con posgrado en dirección Teatral de la Universidad Finis Terrae, ha sido además intérprete en obras de Camila Karl, Mariano Tenconi, Manuel Morgado, entre otras.

El año 2019, tras la adjudicación de un Fondart Regional para la obra itinerante «Quiero entregarte mi corazón», Nicolás tuvo la posibilidad de entrar de lleno en la dirección teatral en un formato completamente distinto. “Esta primera obra me entregó mucha experiencia en relación a la importancia de desarrollar metodologías a la hora de traspasar las ideas que uno quiere llevar a cabo. Había dirigido antes trabajos en pequeño formato en el festival de teatro en casa y durante mi época de escuela. Pero en este momento, ya siento que he desarrollado y estoy en plena búsqueda de instalar mi trabajo. Lo que más me interesa es traspasar un punto de vista de la realidad a través de la creación”

Este año montará junto a su compañía Teatro Infausto la obra “El estado natural de las cosas”, “lo que verá el público es un thriller melodramático que en su desarrollo va revelando como los personajes ejercen sus relaciones de poder más allá de su retórica y/ o discursividad”.

¿Cómo ves el teatro hoy, en el contexto de pandemia?

Creo que es bastante paradójico lo que ha pasado con el teatro bajo el contexto de la pandemia. Por una parte, porque hay una insistencia en el quehacer que traspasa lo presencial, trasladándose a experiencias virtuales. Ese ejercicio de traducción me parece súper interesante y creo que más allá de la discusión romántica con respecto a si el teatro zoom es o no teatro, hay un lenguaje autónomo que comienza a articularse en estas experiencias virtuales, que no es excluyente al presencial y que existe hace mucho tiempo. Para mí eso habla de una necesidad.

Por otro lado, también se evidencian las diferencias sociales: el alcance a la tecnología y nuestra precarización como gremio. Sin embargo creo, que la pandemia ha permitido mayor vinculación entre compañías y teatristas de distintos territorios a través de conversatorios y actividades que se han ido articulando. Un ejemplo es,  “Pixel Proyectado”, un proyecto de traslado de lenguajes escénicos a plataformas virtuales que estamos desplegando junto a Nelson Valenzuela, que ha tenido una interacción que no nos esperábamos.

En términos generales creo que es importante no perder el contacto y seguir articulando políticas culturales que nos permitan subsistir de manera digna ante emergencias de cualquier tipo y bajo un contexto de normalidad.

¿Cómo surge la compañía “Teatro Infausto”? 

En el año 2019 dirigí mi primera obra en la Región de O´Higgins, que reflexionaba sobre la identidad rural en relación a los contenidos que circulan en RRSS a través de la historia de un fun club que esperaba la visita de los artistas pop en su provincia. Es ahí que en un inicio con actores de las regiones de O´Higgins y Metropolitana, decidimos formar una compañía que tuviera como premisa desarrollar un teatro contemporáneo, en donde también se conjugaron elementos de performatividad, tomando como referentes algunos trabajos de Christoph Marthaler y She She Pop con el interés de itinerar por territorios de la región para llegar a audiencias que no son asiduos a la actividad teatral. Desde mi perspectiva, hay cierto sesgo cultural en relación a los contenidos y los formatos que circulan en las audiencias y sus territorios, mi interés en esta compañía “Teatro Infausto” es traspasar esas barreras territoriales y promover experiencias autorales en otras audiencias que no son las que sólo circulan las salas de teatro de la capital.

¿Crees que es posible realizar cambios sociales desde las artes escénicas?

Absolutamente. Creo que las artes escénicas son un vehículo que nos da la posibilidad de ser críticos con las realidades que habitamos desde distintos territorios, ya sea estético, político o socioculturalmente. Más que una herramienta de cambio en sí, creo que son una especie de eslabón entre nuestros contextos sociales y el futuro, que nos permite reflexionar y criticar, a través de la representación; el cómo nos gustaría que fueran las cosas o el por qué son de esta manera, según nuestra experiencia con el mundo.

Próximamente, montarán la obra «El Estado Natural de las Cosas » en nuestro teatro. ¿Qué verá el público?

 La obra narra la historia de un joven que llega a buscar trabajo a la casa de una familia de clase alta que vive alejada de la urbanización. Su llegada empieza a revelar una serie de tejidos interpersonales entre los personajes y cómo se desarrollan sus roles entre opresor y oprimido. La obra reflexiona sobre el por qué la opresión se ha vuelto abstracta haciendo creer a ciertos cuerpos que las divisiones sociales, de clase y género, tienen su origen en diferencias naturales. Lo que verá el público es una especie de thriller melodramático que en su desarrollo va revelando como los personajes ejercen sus relaciones de poder más allá de su retórica y/ o discursividad.

¿Por qué el Teatro Camilo Henríquez? ¿Qué significa para ti montar aquí?

Principalmente porque el teatro Camilo Henríquez es un patrimonio de la memoria cultural y social del país, porque defiende una línea crítica en su programación y es totalmente significativo en la historia del teatro chileno.

Porque también guardo un cariño especial por la sala desde la hermosa temporada que tuvimos en la obra “Yo tambien quiero ser un hombre blanco heterosexual” de la cual fui parte como intérprete. Y, sobre todo, porque creo que su gestión ha sido prolífica al dar cabida en su programación a visiones y autorías jóvenes que hoy se han instalado en la escena teatral con sus trabajos. Para mí significa un gran desafío en términos de calidad y me interesa mucho que nuestra obra “El estado natural de las cosas” sea un aporte a la programación y la continuidad de la sala, ya que creo es fundamental que existan espacios como el Teatro Camilo Henríquez que se ha convertido actualmente en una plataforma para la proliferación de nuevos lenguajes escénicos, teniendo en cuenta los pocos espacios que hay con esta línea de programación actualmente.

En las artes escénicas, ¿cómo ves tu carrera en 10 años más?

Es difícil responder a esa pregunta. Sobre todo en el momento en el que estamos. Creo que es un poco difícil pensarse en un futuro, con esto no quiero ser pesimista, más bien pienso en que no sabemos cómo se van a re estructurar los quehaceres artísticos en relación a una nueva normalidad. En realidad eso es lo que más me provoca curiosidad, cómo va a articular la teatralidad de aquí a unos años. Lo que sí creo, es que paradójicamente esta nueva forma de acercarse al teatro desde la virtualidad está visibilizando mucho más las creaciones regionales y también develando aún más nuestra precarización como gremio. Con mucho más entusiasmo me veo en este mismo camino y desarrollando un trabajo con un enfoque crítico a los contextos que estemos habitando y que mi trabajo creativo sea un aporte para abordar la centralización brutal que tiene la producción de teatro en Chile en términos políticos y de mediación con las audiencias que habitan la periferia y otras regiones del país.

PorTCH

“Cuando tienes la posibilidad de llegar a lugares de menor acceso y ves familias completas que disfrutan de lo que haces; es impagable”

Este año la Compañía “Teatro Ludus” con la obra “La Revolución de los Signos” será parte de la cartelera del Teatro Camilo Henríquez.

Macarena Ahumada, actriz, comunicadora audiovisual y docente, directora desde el 2010 de “Teatro Ludus”, compañía con foco en el desarrollo social del país, con montajes que van en la línea de la educación a través del teatro familiar y de género.

¿Cómo surge la idea de crear la compañía?

A fines de 2010, nos reunimos con un grupo de compañeras y compañeros de escuela para remontar una obra…en el camino surgieron otras propuestas y algunos contratiempos, por lo que el proyecto inicial no resultó, pero naturalmente algunas/os seguimos trabajando para crear nuestros primeros trabajos. Más que una idea establecida de formar una Compañía fue un proceso que se fue dando de manera espontánea por intereses comunes, confianzas, afectos y dinámicas de trabajo similares.

¿Cuál es el trabajo que ha desarrollado la compañía durante estos 10 años?

Inicialmente fuimos indagando en diversas áreas, siempre utilizando el teatro como una herramienta metodológica para el aprendizaje y la capacitación. Nuestro primer montaje interdisciplinario nació en 2013 (Domo, que en mapudungún quiere decir mujer), una obra de teatro y danza que plantea la necesidad de reconectarnos con la esencia femenina instintiva en un mundo que avanza de manera vertiginosa. Con este montaje tuvimos también la posibilidad de trabajar con mujeres de distintas comunas durante 2 años, relevando el rol social que tiene el teatro y participar de algunos Festivales Nacionales.

En 2015, creamos nuestro proyecto «El saco roto, mañana te cuento otro», trilogía de obras infantiles que toma de base temáticas de los planes y programas del sistema de educación para potenciar el aprendizaje de las niñas y niños de una manera más amable. Con estas tres piezas hemos recorrido diversos espacios culturales, establecimientos educacionales y festivales de nuestro país. El año pasado, creamos nuestro montaje «La Revolución de los signos», que, si bien sigue nuestra línea de educación, nos permitió indagar en un nuevo lenguaje como Compañía, el uso de marionetas. Además, pudimos integrar a un intérprete de lengua de señas en vivo, algo que desde hace mucho tiempo estábamos intencionando.

¿Cuál es el perfil del trabajo artístico de la compañía?

Nuestro trabajo ha sido predominantemente interdisciplinario, transitamos combinando lo corporal, gestual, las proyecciones, manipulación de objetos, el trabajo musical. Este último también es uno de los sellos de nuestra Compañía. En cada una de nuestras creaciones existe una amplia y fuerte investigación en esa área. Tenemos la suerte de contar con un maravilloso diseñador sonoro y musical, junto a un elenco muy creativo y propositivo que hace posible llevar a cabo piezas originales llenas de matices, que terminan de cuajar con la participación de otros colaboradores que han sido parte de todos nuestros procesos creativos a lo largo de estos años.

¿Cómo es el mundo de las artes escénicas en Valparaíso?

Nuestra región tiene una geografía muy diversa y eso se refleja en la actividad artística. La riqueza de esa pluralidad de territorios y sus características particulares permite que exista un enorme abanico de «productos artísticos» orientados a los más diversos públicos; es necesario darle mayor visibilidad a eso, a cada rincón de nuestro territorio y así, promover la circulación de artistas y obras locales que son de gran calidad y que fortalecen la identidad de nuestra región.

¿Cuál ha sido el mayor desafío como directora de la compañía?

Creo que el gran desafío del «rol» es mantener la capacidad de tomar las diversas propuestas y opiniones e ir logrando recorrer el camino hacia un objetivo común. Cuando hay confianza, cariño y retroalimentación constante, ese desafío resulta menos complejo. ¡Sin duda, es un aprendizaje permanente!

¿Cuál ha sido la respuesta del público con el teatro familiar?

Siempre hemos tenido una respuesta muy positiva, estamos muy agradecidos y eso nos da más fuerza para seguir creciendo y avanzando en nuestro trabajo. Es hermoso cuando terminas una función y ves las caritas de pequeñas/os que por primera vez van al teatro, sus ojitos brillan! Cuando tienes la posibilidad de llegar a lugares de menor acceso a actividades artísticas y familias completas disfrutan de lo que haces arriba del escenario, es impagable…sientes que contribuyes un poquito a hacer del mundo un lugar más amable.

¿Qué significa estar en el Teatro Camilo Henríquez? 

¡Siempre es fantástico llevar nuestro trabajo a espacios culturales con historia! Hace unos años atrás tuvimos la posibilidad de estar ahí con otros montajes y es un lugar muy acogedor, por lo que esperamos que este reencuentro teatral sea emotivo y gratificante para todas y todos.