Monthly Archive mayo 2020

PorTCH

“Sí, podemos hablar de revolución”

Patricia Artés Ibáñez es directora de la obra “Irán #3037 [violencia político sexual en dictadura]” que se remontará próximamente en el Teatro Camilo Henríquez.

Actriz de profesión, estudió en la academia de Actuación Fernando González. Actualmente es Becaria Conicyt en Doctorado en Estudios Interdisciplinario sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad, Universidad de Valparaíso, “la verdad es que nunca me sentí muy actriz, me daba mucho pudor actuar”. Patricia es también integrante de Memorias de Rebeldías Feministas.

“Irán 3037 [violencia político sexual en dictadura]” es la primera obra de Plataforma Escena, Critica y Memoria. Patricia Artés es quien encabeza este colectivo “somos un conjunto de artistas e investigadores de las artes escénicas que tenemos en común la preocupación por la memoria y la resistencia y sus formas de representación. No nos consideramos propiamente tal una compañía”.

¿Cuándo surge la idea de crear la compañía?

En Plataforma Escena, Crítica y Memoria, somos a un grupo de artistas e investigadores de las artes escénicas que tenemos en común la preocupación por la memoria y la resistencia y sus formas de representación. No nos consideramos propiamente tal una compañía. Esta Plataforma surge en el momento que comenzamos la investigación acerca de la violencia política sexual y del caso específico del ex centro de tortura Venda Sexy durante la dictadura cívico-militar. Varies de nosotres venimos de la compañía Teatro Público que yo dirigía. Este colectivo fue nuestra escuela en varios sentidos y tuvo 10 años de trayectoria.

¿Cuándo decides pasar de actriz a activista?

No sé si fue una decisión tan clara. La verdad es que nunca me sentí muy actriz, me daba mucho pudor actuar. A veces me gustaba y a veces resultaba, pero nunca me sentí muy cómoda. Lo que más disfruto en el teatro sin duda es dirigir, seguramente por eso es lo que más hago. Eventualmente me subo a un escenario, pero no es lo que me convoca realmente. Lo del activismo tampoco ha sido una decisión, y claro, podríamos decir que soy activista porque nunca he parado de hacer cuestiones de índole más militante o políticas… pero esa es una categoría que a veces tampoco me acomoda, me parece que ha perdido potencialidad política, hay varies activistas que más bien son operadores políticos y eso es problemático… pero si me tengo que situar no sería como actriz, iría por la dirección, el activismo y la investigación.

¿Cómo ves hoy el estado de las artes en el país, de la mano del COVID 19?

Creo que todo esto que está planteando el gobierno en el “plan de apoyo” miserable no me sorprende. Por supuesto que sí indigna. Da cuenta de las políticas culturales de cómo se han asumido en estos 30 años de la post dictadura. Es decir, un manejo de la cultura y las artes a través del mercado desde una perspectiva neoliberal. Tanto en todas las áreas de la sociedad: la distribución de los bienes sociales y de los derechos. La producción y el acceso a las artes y la cultura no van por otro lado que las políticas en su conjunto, en este desastre neoliberal que vivimos.
Por tanto, el que hayan dado esta respuesta, de asumir la crisis a través de fondos concursables es indignante. Y claro, si las cosas vienen mal en educación, salud y demás, imagínate en las artes y cultura que van a ser el eslabón más débil de todo esto, nos van a quitar los recursos que no van a solucionar absolutamente nada, los cambios son más estructurales, más de fondo.

¿Cómo se sobrelleva desde las artes?

La salida que han dado algunos compañeros y compañeras de las artes escénicas de investigar más en el formato on line, para mi está bien. Más allá de la discusión si es teatro o no, hay ciertas experiencias que van a profundizar en términos de formatos. También se entiende que se hace para activar la imaginación, así como para generar recursos en esta precariedad en la que estamos viviendo. No así quienes hacen esto porque ven un lucro y no tienen ningún problema económico, que son parte de la elite que ha disfrutado de todas estas políticas. Eso lo separo, no es lo mismo. Es una discusión que me tiene más bien lejana.

Lo que me parece extraordinario, es que algunas compañías y algunas educadoras y educadores de las artes escénicas, que se están armando plataformas de unión y estrategias colectivas que permite enfrentar esta crisis en términos de reivindicaciones políticas – ¿por qué no?- pero también en ayudas concretas a quienes lo están pasando mal.
En mi caso estoy bien, con trabajo en la universidad y una beca doctoral, pero tengo varias compañeras que están en el rollo de hacer pan y otras cuestiones que les permitan generar recursos, que es una debacle finalmente.

PorTCH

“FAMFEST es un proyecto para y por los niños y niñas de Chile”

En tiempos donde la reapertura de las salas es incierta y la continuidad de la actividad cultural también, conversamos con Andrea Pérez De Castro, directora del Festival Internacional de Teatro Familiar (FAMFEST), que en su versión 2020 contará con la participación del Teatro Camilo Henríquez, como una de sus sedes.

Con 12 años de trayectoria el FAMFEST se ha posicionado como un referente indiscutido del teatro familiar: no solo en Chile, sino en el mundo. Asimismo, mediante él se ha logrado un crecimiento en el espectro de posibilidades de desarrollo para las artes escénicas, “el festival ha sido una gran plataforma para las compañías nacionales, para visibilizarlas y para un intercambio internacional dentro de lo que es el teatro familiar”.

Tradicionalmente con estreno durante las vacaciones de invierno, por la contingencia que ha provocado el COVID- 19, la edición 2020 de FAMFEST se ha reprogramado para noviembre de este año, pensando en todos los resguardos sanitarios que tomarán los teatros nacionales para el retorno de la ciudadanía a las salas.

¿Cuál a tu parecer ha sido la evolución del teatro familiar desde que comenzó este festival? ¿Hay un antes y un después?

Ha habido un cambio muy grande. Siento que hemos aportado a la profesionalización de un sector de un formato teatral que está muy mirado a menos o como en segunda categoría. Había buenos proyectos que aparecían, buenas compañías que no tenían tanta continuidad.
Hay una historia del teatro familiar en Chile donde la gran impulsora es Carmen Echeverría del Teatro Ictus quién falleció hace poco. Ella hizo un proceso creativo con Jorge Díaz en “Los 60’ Maravillosos” y un aporte muy importante. Pero después de una dictadura, en los 90´, el teatro familiar entraba y salía. Ahí hubo un hito importante con la Compañía de La Balanza con Carmen García Huidobro, con teatro para niñas, niños y adolescentes.

¿Cómo nace el FAMFEST?

Como Teatro Mori, en nuestra programación a inicios del 2005 pusimos el teatro familiar como parte de nuestra parrilla programática muy importante. Siempre hemos tenido teatro familiar todo el año.
El 2007 decidimos armar este “Festival de Vacaciones de Invierno”, nos dimos cuenta que había una necesidad de llenar espacios de entretención y educación durante vacaciones de invierno que fueron complementarias al cine o a las ferias de entretención. Resultó que fue de menos a más. Se internacionalizó, y nos dimos cuenta que mundialmente en los 90´había tenido –sobre todo en Europa- un boom este tipo de teatro, hay grandes compañías, sobre todo en España, donde se podría hacer un paralelo con Chile. Hay grandes festivales europeos o circuitos en Estados Unidos.
En Latinoamérica desde el año 2000 en adelante ha ido generando un impulso.

¿Cuál ha sido su impacto en el mundo artístico?

Llevamos 12 ediciones de las cuales la últimas 7 han sido internacionales, trayendo compañías de alta calidad, que además de ser un aporte para las audiencias jóvenes, lo es para el sector artístico.
Por eso nos sentimos muy orgullosos de este festival y así siento que hemos sido valorados por los mismos artistas, ha sido muy bonito ver cómo otros agentes se han ido involucrando y han encontrado aquí una respuesta a su quehacer y su creatividad. Y lo más importante que no debemos olvidar: FAMFEST es un proyecto para y por los niños y niñas de Chile.

¿Cuál es el rol educativo que cumplen con las audiencias?

Sentimos que poniéndole calidad al espectáculo en la narración y tipo de obra está implícitamente el tema de la educación. No hacemos teatro educativo, no es el foco hacer teatro pedagógico, porque eso responde a otras iniciativas, a otras cosas. Lo más importante que hemos rescatado es que sean espectáculos de gran calidad y que a partir de eso, los niños, niñas y adultos rescaten cuál es el proceso educativo que estos proyectos les entregan o complementan a su desarrollo. Sí hacemos actividades de formación y mediación en nuestro festival que son muy importantes; hacemos talleres artísticos de diferencias técnicas que terminamos en muestra, y hacemos actividades de mediación donde entregamos material a sus participantes.

En la edición anterior del festival, ¿cuál fue la recepción del público?

En la última edición dividimos al público en actividades gratuitas y pagadas. A nivel de entradas pagadas tuvimos aproximadamente 15 mil entradas y alrededor de 22 mil entradas o acceso a actividades gratuitas. Esto en vacaciones de invierno, nosotros no hacemos un festival de calle, por tanto, en nuestros espacios el aforo es limitado. Y es lo que podemos abordar, el espíritu de este festival ha sido seguir creciendo en llegar a mayores audiencias y comunas más lejanas al centro de la capital, ojalá a regiones. No crecer en contenidos, porque creo que ya con la cantidad de obras que son 15 nacionales y 8 internacionales, es lo que podemos abordar. Nuestro foco es seguir creciendo en diversificar las audiencias y extenderlas a lo largo de Chile.

Dada la contingencia y la repercusión en las artes escénicas que ha dejado la pandemia, ¿Cuál  será el énfasis del FAMFEST 2020?

Este es un festival autogestionado que depende principalmente de fondos públicos. Esto hace muy difícil dar una mirada estratégica y continuidad ya que vivimos muy el año a año. Dada la crisis actual, hablando desde un imaginario, la edición 2020 la postergamos para noviembre y ahí haremos un foco colegios y obras exclusivamente nacionales –si es que podemos, si están las condiciones- porque sentimos que ahí hay un deber importante con nuestros artistas y no es el minuto de gastar fondos con espectáculos internacionales.

Sin embargo, aún no lo sabemos. Ustedes mismos saben en el Teatro Camilo Henríquez: estamos cerrados y sin una luz al final del túnel de saber cuándo vamos a abrir. Esperamos que en noviembre se haya regularizado en algo, pero también tenemos que velar por el cuidado de nuestros espectadores y eso nos va a demandar una extra higenización con mascarillas, alcohol gel, etc. Eso aún no sabemos cómo lo vamos a resolver.

Este año el Teatro Camilo Hernírquez será parte del FAMFEST. ¿Qué significa para ustedes esta incorporación, y el poder llegar a un espacio en el corazón de la capital?

A mí me parece maravilloso, hemos intentado acceder a ese público y espacio y por distintos motivos no se pudo antes. Paulina Urrutia y Bárbara Nash han empezado a hacer una programación familiar que creo les abre esa puerta y entienden las lógica de esos públicos, gracias a la experiencia que hicieron con un ciclo, creo que entendieron el valor de lo que eso significa, además de que se transformó en una muy buena experiencia. Así los pudimos invitar a esta versión que originalmente era en junio. Somos muy respetuosos de las programaciones que tienen nuestros socios estratégicos, ver cómo podemos congeniar con esta posibilidad. Pero ahora como lo vamos a hacer con un foco escolar, lo más probable martes, miércoles y jueves, a modo de darles a esas salas otro movimiento en un teatro que está rodeado de colegios.